Febrero es un mes curioso.
No es el inicio ilusionante de Enero ni tampoco la ligereza de la primavera.
Es un mes en el que muchas personas sienten enamoradas (o tristes, según el caso), con el cuerpo más pesado, más rígido, más cansado, aunque no siempre sepan explicar por qué.
Y no es casualidad.
El invierno también se queda en el cuerpo
Durante los meses de frío:
- nos movemos menos
- encogemos el cuerpo
- respiramos más superficialmente
- acumulamos tensión sin darnos cuenta
El cuerpo se protege del frío y del cansancio, pero esa protección mantenida en el tiempo se convierte en rigidez.
Por eso en febrero aparecen:
- cervicales cargadas
- espalda rígida
- sensación de agotamiento
- dificultad para descansar bien
Puede ser acumulación
Muchas personas llegan a febrero habiendo “aguantado” mucho:
- el cierre del año
- las fiestas
- la vuelta a la rutina
- el frío (madre mía, qué frío)
- la falta de descanso profundo
El cuerpo no se queja de golpe, avisa poco a poco.
El masaje como forma de despertar el cuerpo
El masaje en esta época no busca activar de golpe, sino:
- soltar
- despertar
- devolver movilidad
- recuperar sensación corporal
- permitir que el cuerpo respire otra vez
Un trabajo consciente ayuda a que el cuerpo salga del modo “invierno” con suavidad y respeto.
Escuchar el cuerpo también es cuidarlo
Febrero es un buen momento para parar y preguntarse:
¿Cómo estoy en mi cuerpo, de verdad?
Si estás en Murcia y notas que el invierno se te ha quedado dentro, el masaje puede ser una forma amable de empezar a soltar 🌿
