Lo que he aprendido después de muchas horas escuchando cuerpos

Cuando trabajas con el cuerpo de las personas durante muchos años, aprendes cosas que no aparecen en los libros.

Cada cuerpo es distinto, cada historia es diferente, pero hay algo que se repite una y otra vez: el cuerpo siempre dice la verdad.

El cuerpo no sabe mentir

Las personas podemos decir que estamos bien, que todo está bajo control o que no pasa nada.
Pero el cuerpo suele mostrar otra realidad.

A veces aparece en forma de tensión en los hombros, otras en la espalda, en la mandíbula o en una respiración que no termina de soltarse.

El cuerpo refleja cómo estamos viviendo, aunque muchas veces no seamos (o no queramos ser) conscientes de ello.

La importancia de parar y escuchar

En la vida diaria vamos rápido.
Trabajo, responsabilidades, preocupaciones… todo empuja hacia delante.

Y en medio de ese ritmo, el cuerpo queda en segundo plano… irónico porque es el que nos pemite tener ese ritmo…

Muchas personas se sorprenden cuando reciben un masaje y se dan cuenta de lo tensas que estaban y no tanto porque noten el cuerpo diferente, sino porque ¡por fin alguien le ha prestado atención!

Cuidar el cuerpo es cuidar la vida

El cuerpo es el lugar donde vivimos todo lo que nos pasa.

Cuando lo cuidamos, cuando le damos espacio para relajarse y recuperar equilibrio, cambia hasta la forma en que afrontamos el día a día.

Escuchar el cuerpo es un acto de respeto

A veces no necesitamos hacer grandes cambios.
Simplemente necesitamos parar un momentito y preguntarnos cómo estamos.

El cuerpo suele tener la respuesta, sólo tienes que ponerle atención y escucharlo.

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