Tres señales de que tu cuerpo necesita parar un poco

El cuerpo suele avisar antes de que aparezca el dolor fuerte.
El problema es que muchas veces no prestamos atención a esas señales.

Reconocerlas a tiempo puede ayudarnos a evitar que el estrés y la tensión se acumulen demasiado.

1. Te cuesta relajarte incluso cuando paras

Hay momentos en los que el cuerpo sigue en tensión aunque ya no haya motivo para ello.

Te sientas, intentas descansar… pero los hombros siguen elevados, la mandíbula apretada o la respiración corta, la pierna «tiquitiqui» con el azogue que no para quieta, dándole vueltas al anillo del dedo, mordiendo la capucha del boli, tocándote el pelo o la orejica…

Son señales de que el cuerpo lleva demasiado tiempo con el modo alerta ON.

2. Aparecen molestias que van y vienen

Pequeñas molestias en la espalda, el cuello o las piernas que aparecen algunos días y desaparecen otros.

Muchas personas las ignoran porque no son un dolor fuerte, pero suelen indicar que el cuerpo está acumulando tensión. Está diciendo «ey, amigo, echa un vistacito a esto».

3. Cansancio que no se va con el descanso

Dormir bien es importante, pero a veces el cuerpo necesita algo más que dormir.

Cuando las tensiones musculares y el estrés se acumulan, el descanso puede no ser suficiente para recuperar energía.

También es probable que haya que ver cómo está ese colchón o si la persona que tenemos al lado juego al fútbol por las noches o tiene una orquesta montada… PERO si estas cosas están bien y notas las dos anteriores, hay que plantearse cuidarse un poquito…

Escuchar las señales a tiempo

El cuerpo siempre intenta avisarte antes de llegar al límite.

Prestar atención a esas señales y ofrecerle cuidado (ya sea con descanso, movimiento, expansión o masaje) puede marcar una gran diferencia en cómo nos sentimos día a día.

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